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Los miradores de la Costa del Sol que de verdad merecen una parada

Mejores miradores con vistas al mar en la Costa del Sol

Llevo años volviendo a la Costa del Sol y, cada vez que alguien me pregunta qué no debería perderse, respondo lo mismo: olvídate un rato de la playa y sube a algún mirador. Es en las alturas donde entiendes de verdad esta costa, con el Mediterráneo por un lado y la Sierra de las Nieves asomando por el otro. Te cuento los que a mí más me han gustado, de oeste a este, con lo que necesitas saber para llegar sin líos.

Índice de contenidos
  1. Nerja: el clásico y su hermano pequeño
  2. Málaga capital: historia con vistas al puerto
  3. Marbella y Ojén: el que exige esfuerzo y el que no
  4. Mijas Pueblo: el balcón fácil
  5. Rincón de la Victoria: paseo con acantilados
  6. Cómo sacarle más partido a la visita

Nerja: el clásico y su hermano pequeño

El Balcón de Europa es la postal que todo el mundo tiene en la cabeza cuando piensa en Nerja, y con razón. Está en pleno centro del pueblo, sobre un acantilado de unos 60 metros entre las playas de Calahonda y Caletilla, así que no hace falta caminar ni subir nada raro: llegas paseando desde cualquier calle del casco antiguo. Al atardecer se llena de gente, sobre todo en verano, pero merece la pena aguantar el codazo porque el contraste entre el azul del mar y las montañas de detrás es de los que se quedan grabados.

Si prefieres algo con menos bullicio, camina 350 metros hacia el este por la calle Carabeo. Ahí arriba está el Mirador de Carabeo, con bancos de azulejos y vistas a la playa del mismo nombre, mucho más tranquilo. Y un poco más allá, el Mirador del Bendito te enseña la playa de Burriana y, al fondo, los acantilados de Maro-Cerro Gordo. En quince minutos puedes ver los tres sin coger el coche.

Hablando de esos acantilados: si tienes vehículo, vale la pena acercarse al mirador de Cerro Gordo, ya en el límite entre Málaga y Granada, cerca de La Herradura. Se sale de la A-7 por la salida 305, se coge la antigua N-340 dirección Málaga y a unos 4 kilómetros hay un aparcamiento a la izquierda; desde ahí son solo 300 metros andando hasta la plataforma. Las vistas de los acantilados cayendo al mar son de otra liga, y como está un poco alejado del centro de Nerja, suele haber mucha menos gente.

Los miradores de la Costa del Sol que de verdad merecen una parada

Málaga capital: historia con vistas al puerto

En la ciudad, el mirador de Gibralfaro es parada obligada. Está junto al castillo, a unos 130 metros sobre el nivel del mar, y desde ahí se ve toda la bahía: la catedral, la plaza de toros de la Malagueta, el puerto. Se puede subir andando (el paseo tiene su pendiente, así que ve con calzado cómodo) o en el autobús que sube hasta arriba. El mirador en sí es gratuito y está abierto todo el día; si además quieres entrar al castillo, la entrada cuesta 3,50 euros y los domingos a partir de las 14:00 es gratis.

Para un plan más tranquilo con niños, me gusta la playa del Peñón del Cuervo, a unos 8 kilómetros del centro (10-13 minutos en coche por la A-7). No es un mirador al uso, pero el peñasco que parte la playa en dos regala vistas muy bonitas de la costa, y lo mejor es que tiene accesos adaptados para movilidad reducida, más de cien plazas de aparcamiento y zonas de picnic a la sombra. Un buen sitio para pasar la mañana sin prisas.

Marbella y Ojén: el que exige esfuerzo y el que no

Aquí tengo que ser sincero con algo que mucha gente da por hecho: el famoso "Mirador de la Concha" no es un paseo. Es el Pico de la Concha, una cumbre de 1.215 metros que se ha convertido en el símbolo de Marbella, y para llegar hay que hacer una ruta de senderismo de unos 13,5 kilómetros desde el Refugio de Juanar. No es apto para carritos ni para una visita rápida en coche, pero si te gusta caminar, la recompensa es enorme: vistas de 360 grados sobre la bahía de Marbella, el Estrecho de Gibraltar, Sierra Nevada y, en días claros, hasta las montañas del Atlas en Marruecos.

Si no te apetece tanta cuesta pero quieres algo parecido, la Cruz de Juanar, en Ojén, es una alternativa más asequible. Se llega por una carretera asfaltada estrecha y luego un tramo de pista, entre pinos y vegetación mediterránea, dentro de la Reserva de la Biosfera de Sierra de las Nieves. Desde el mirador ya se ve buena parte de la Costa del Sol; si además te animas a subir hasta la cruz, el esfuerzo extra vale la pena, aunque ahí sí hay que sudar un poco.

Mijas Pueblo: el balcón fácil

Este es el que recomiendo cuando alguien viaja con niños o con alguien a quien no le gusta caminar. El Mirador del Compás, conocido como el "Balcón de la Costa del Sol", está en pleno pueblo de Mijas, con un jardín japonés que se inauguró en 2013 como homenaje al turismo japonés, terrazas y hasta un restaurante al lado. No hay que subir montañas: aparcas en el pueblo y llegas caminando por calles llanas. Las vistas abarcan toda la costa y la sierra de Mijas, y es de los pocos miradores donde puedes sentarte a tomar algo mientras las disfrutas.

Rincón de la Victoria: paseo con acantilados

Entre la playa de La Cala del Moral y Rincón de la Victoria hay una zona llamada El Cantal, con un paseo de madera que conecta ambos pueblos pegado a los acantilados. Tiene varios miradores con bancos a lo largo del camino, y a mitad del recorrido, cerca del segundo túnel, se ve hacia un lado la Cala del Moral y la bahía de Málaga con el puerto, y hacia el otro, la playa de Rincón. Es un paseo llano, fácil de hacer con niños o con carrito, ideal para el atardecer sin necesidad de coger el coche a ningún sitio remoto.

Cómo sacarle más partido a la visita

Con los años he aprendido un par de cosas que me han salvado más de una visita:

Mira el tiempo antes de salir. En primavera y otoño el cielo suele estar más despejado y hay menos gente que en agosto, así que si puedes elegir fechas, esas dos estaciones son las mejores para fotos y para pasear con calma.

Ve temprano si quieres evitar aglomeraciones, sobre todo en el Balcón de Europa y en Gibralfaro, que son los más conocidos. Llegar media hora antes del atardecer casi siempre compensa.

Lleva calzado cómodo aunque el plan parezca sencillo. Algunos accesos, como el de Cerro Gordo o el de Carabeo, tienen escalones o terreno irregular.

Si te gusta la fotografía, aplicaciones como PhotoPills o The Photographer's Ephemeris te dicen exactamente dónde va a caer el sol en cada mirador, algo muy útil en sitios como Cerro Gordo o la Concha, donde la orientación cambia mucho la foto.

Y respeta el entorno: varios de estos miradores están dentro de espacios protegidos, como los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, así que lo suyo es quedarse en los caminos señalizados y no dejar nada atrás.

Al final, lo que hace especial a la Costa del Sol no es un solo mirador, sino la posibilidad de encadenar varios en un mismo día: empiezas con el bullicio del Balcón de Europa, sigues con el silencio de Cerro Gordo y terminas la tarde tomando algo en Mijas con la sierra de fondo. Esa mezcla es la que a mí me hace volver.

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GUIANDALUCIA

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